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 Origen de la Idea
Desde la adolescencia, me interesaron las cuestiones que tienen que ver con el lenguaje. Hablar y escribir correctamente, es una inquietud que tuve desde chico y que me lleva a aprender todos los días algo nuevo.
Seguramente muchos nos hemos preguntado alguna vez por qué a nuestro país se lo bautizó con el nombre con el que lo conocemos.
Hace unos años, mientras estudiaba portugués en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires, en una de las clases de la profesora Sirlei, ella comentó el origen del nombre Brasil. Aquel día, percibí que las enseñanzas sobre el origen del nombre de la patria donde nacimos, se realizan en todos los países de la Tierra. Esto también lo comprobé cuando tuve la oportunidad de relacionarme con ciudadanos de Canadá y Taiwán. Ellos me comentaron que en sus años de alumnos les habían enseñado la etimología del nombre de sus países, pero ya no los recordaban.
Llegué entonces a la conclusión de que los habitantes de los distintos países, han aprendido en algún momento de sus vidas de estudiantes el origen del nombre del país que habitan, pero cuando crecemos, muchas veces olvidamos esas enseñanzas, aunque estamos seguros que alguna vez nos lo habían explicado.
Son pocos los que recuerdan la etimología del nombre de su país, son muchos menos quienes saben la saben de los países limítrofes y escasos los que se aventuran a conocer los de otras latitudes.
La idea de escribir este libro está basada precisamente, en mi curiosidad por conocer un poco más acerca del tema en cuestión. Algunos nombres de países me parecían extraños, otros en cambio familiares pero todos ellos debían tener un origen, una explicación.
Comencé a buscar bibliografía al respecto y me fue muy difícil hallarla. De hecho no encontré ningún libro que me explicara la información que buscaba. Encontré algunos significados de países en forma aislada en enciclopedias, pero su explicación era muy pobre. Tampoco mi búsqueda se vio satisfecha con los datos obtenidos en Internet. Allí, además, me di cuenta de que había mucha gente de otras latitudes que tenían dudas similares, incluso con sus propios países. Por lo tanto llegué a la conclusión de que no existe un libro en el cual se detallara el origen de estos nombres.
Lo que había comenzado como una simple curiosidad, pasó a ser una preocupación y finalmente me decidí a investigar en forma sistemática sobre el tema. Me encontré con muchas dificultades e incluso con sorpresas porque la investigación me llevó a hallar países en los que el tiempo, había borrado el origen del nombre y sólo quedaban pocos rastros acerca de su significado. Esto explica el por qué hoy en día no existe una única explicación acerca de la procedencia del nombre de ciertos países y en cambio, muchos investigadores arriesgan distintas hipótesis al respecto. Además, me pareció interesante incluir el origen de muchas islas que por su historia, importancia o simplemente su popularidad, son aún más difíciles de hallar y por supuesto, no podía obviar el nombre de los continentes, ya que, de hecho, todos los países o islas, pertenecen a uno.
Insisto, en que si el lector conoce alguna otra interpretación debidamente fundamentada del origen del nombre de algún país, o puede hallar el origen de aquellos pocos que no quedaron exhaustivamente explicados, me la envíe, que con gusto la incluiré en próximas ediciones.

Actualmente, el libro se encuentra editado en español, en portugués y próximamente se editará en inglés.

Edgardo D. Otero